Por qué nos cuesta ser constantes publicando contenido – El mono vs. Señor Pánico

¿Por qué nos cuesta ser constantes publicando contenido? ¿Por qué hay tantos blogs, canales de Youtube y cuentas de Instagram abandonadas a su suerte? 

 

¡Ay si yo te contara! 

 

Después de años dedicándome a la creación de contenidos, he visto de (casi) todo. 

 

Así que sí, me parece un buen tema para inaugurar Lunes con Suaz, un programa semanal en el que hablaremos de contenidos, copywriting y marketing online para profesionales del bienestar. Relájate y tomate este ratito en mitad del caos del día 🙂 Puedes oír el podcast desde aquí, o deslizar si prefieres seguir leyendo. 

 

 

La verdad que he admirado a esas personas que llevan años sin fallar ni una semana, y he observado a los que no publican desde hace meses, e incluso años. 

 

Y tras estudiar los dos perfiles, me he dado cuenta que la cosa iba más allá de planificarse, de estar inspirado o incluso más allá del tiempo libre que se tenga, o que se consiga, para crear contenidos, publicarlos y gestionarlos. 

 

Por que sí, esto es súper importante, no lo podemos negar, pero entonces, ¿por qué personas que tenían todo planificado, con grandes ideas y tiempo bloqueado en su agenda, seguían abandonando su plan de contenidos? 

 

Tras darle unas cuantas vueltas, y por supuesto como muchas cosas en la vida, vivirlo en primera persona, me he dado cuenta que detrás del problema de ser constantes publicando contenidos estaba la ✨ PROCRASTINACIÓN ✨

 

¡Yes! Procrastinamos por miedo, por autoexigencia o porque no nos sentimos listos para lo que puede pasar después de tomar acción. 

 

Sea como sea, posponemos planes porque al hacerlo nuestro cerebro obtiene una recompensa inmediata, y esto termina convirtiéndose en un círculo vicioso del que a veces resulta complicado salir. 

 

Y para que lo entiendas mejor, quiero explicártelo con una metáfora que me encanta. 

 

Nadie al volante 

 

En mi caso, trabajo con varios clientes a la vez. Todos con proyectos diferentes, objetivos diferentes y plazos de entrega diferentes. 

 

Me recuerda un poco a mis épocas de estudiante, con cada asignatura, trabajos y exámenes finales. 

 

Desde prácticamente el comienzo de curso, sabíamos la fecha del examen final y los meses que teníamos para prepararlo con tranquilidad. Peeeero… ahí estaba yo, la noche anterior al examen a las 2 de la mañana preparándome el temario. 

 

Lo gracioso es que yo misma me defendía diciendo: “no, yo es que trabajo mejor bajo presión”. Pero nada de eso, querida. 

via GIPHY

 

 

Con los clientes pasa un poco igual. Si sé que tengo que entregar un proyecto en tal fecha, me pongo las pilas y lo saco para esa fecha. 

 

Aunque me quede trabajando hasta las 4 am porque mi yo del pasado decidió que todavía teníamos tiempo de sobra, y era mucho mejor dedicarse el día entero a leer la biografía completa de la Veneno.

 

Pero lo curioso es que, a la hora de publicar mi propio contenido, nada de eso pasa. Voy posponiendo la tarea, de día en día, de semana en semana, hasta el infinito. 

 

¿Y por qué? Porque no hay fecha de entrega, y porque procrastinar esa tarea me permite quedarme en el mismo lugar. Y la verdad, en este lugar no se está nada mal, y mi cerebro lo sabe. 

 

Detrás de todo este panorama, que puede que te resulte familiar, hay tres personajes principales. 

 

El primero es el ser racional, responsable, lógico y que sabe que para cumplir metas, hay que currárselo. 

 

Este intenta tomar el volante todo el rato, pero se encuentra con el mono, que es ese ser que quiere sentir ese placer instantáneo, al que se le ocurren mil cosas que hacer antes que ponerse a la tarea, y el que intenta convencer al ser racional de que todavía hay tiempo, y que es mucho mejor bajar a tomarse un frapuccino ahora y ponerse a trabajar más tarde. 

 

El mono es adicto a las recompensas instantáneas, y no le teme a nada. 

 

Bueno sí, a una cosa sí le teme: al señor Pánico, ese que aparece cuando la fecha de entrega aparece, o cuando algo nos pone en evidencia o peligra nuestro trabajo o reputación. 

 

El señor Pánico llega así, de sopetón, y aparta de un plumazo al mono que se empeñaba en llevar el volante y vuelve a poner al ser racional al mando. A veces, es demasiado tarde. 

 

Esta secuencia se va repitiendo cíclicamente en nuestras vidas. Y el problema viene cuando, al no haber una fecha de entrega ni nadie esperando que publiquemos nada, señor Pánico no aparece. 

 

El mono va por libre, proponiendo como mejores ideas hacer otras cosas que, según él, le darán esa gratificación instantánea. ¿Quién quiere levantarse temprano un domingo para escribir un artículo, pudiendo dormir hasta tarde? ¿Quién prefiere renunciar a ver un capítulo de su serie en Netflix antes que grabar unas historias para Instagram? 

 

Y así pasan los días, las semanas y los meses. 

 

  • “Si total, nadie me lee…” 
  • “Para qué, si nadie me sigue…”
  • “Pero tampoco estoy tan mal ahora…” 
  • “Total… para lo que me sirve…”

 

Hoy te propongo sentarte a hablar con el mono y explicarle que sí, que todo esto tiene sentido para ti, que el esfuerzo valdrá la pena, y que en un ratito iréis a hacer todo eso que le apetece. Escúchale, pregúntale cuál es la verdadera razón por la que sigue posponiendo esto. Pero que ahora, toca ponerse manos a la obra. 

 

Para terminar  

 

Antes de despedirme, quiero recalcar que para ser constantes publicando contenido también es esencial crear una estrategia acorde con nuestros objetivos y planificarse muy muy bien, de forma realista y sin venirnos arriba pensando que podremos dedicarle 7 horas al día a todo esto.

 

Pero de esto te hablaré en otro Lunes con Suaz, de momento, te mando un besote enorme y todos mis mejores deseos para la semana 🙂

 

También recomendarte una charla Ted de Tim Urban en la que habla de todo esto que te he contado. Dura 15 minutos y la verdad está chulísima 🙂

 

 

Un besote, os quiero mucho, nos leemos pronto… si el mono me deja 🙂 

 

3 Comments
  • Marta
    Posted at 16:05h, 17 mayo Responder

    Me ha hecho mucha gracia lo del mono porque justo ahora he empezado a leerme un libro que se llama «La paradoja del Chimpancé» que habla de esta parte humana que explica muchas cosas, entre ellas la procastinación.

    • Ángela Suaz
      Posted at 11:07h, 18 mayo Responder

      ¿Sí? ¡¡Qué interesante!! A mí me gusta porque creo que el mono nos domina a todos más de una vez jejeje Un besote compi! Gracias por pasarte a comentar <3

  • Sefora Bermudez
    Posted at 15:31h, 27 septiembre Responder

    Leí una frase de un libro que cambió mi mentalidad de empresaria para siempre. En «Aprendiendo de los mejores», dice que las personas que consiguen grandes cosas en los negocios, son aquellas que hacen aquello que tienen que hacer, aunque no les guste. Eso me cambió la mente. A veces hay días en los que no apetece publicar, grabar, o hacer las facturas. Pero lo hago. Ya no me cuestiono y pienso en hacerlo más tarde. Si lo tengo que hacer lo hago.
    Parar el parloteo y el debate mental ha sido clave para mi para manterme constante en mi blog desde hace 4 años o publicar un libro sin fecha límite, por ejemplo. A callar el mono. 🙂
    Un abrazo y como siempre gracias por todo lo que creas.

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